Europa y la potenciación de las energías verdes

El trayecto de la Unión Europea hacia la integración de las energías verdes

En un contexto político en el que los distintos países tienen diferentes visiones sobre el futuro energético, la Unión Europea es uno de los grandes valedores de las energías limpias. ¿Sabías que su compromiso se mantiene firme frente a países como EEUU cuyas políticas amenazan el equilibrio ecológico en el planeta? ¿Y que no ha cedido a la presión de los grandes lobbies de la industria petrolera y nuclear?

La Unión Europea es mejorable, como todo, pero en el ámbito energético, de protección medioambiental y mejora del aire que respiran sus ciudadanos, no podemos negar que está en el buen camino. Sus planes son firmes y tiene objetivos a lograr marcados y alcanzables, que los países miembros deben cumplir.

Los representantes del Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea pactaron un acuerdo en el que la Unión Europea se compromete a fijar un objetivo vinculante para que en el año 2030, es decir, dentro de once años, el 32% de la energía consumida en la UE proceda de fuentes renovables. Además, se ha incluido una cláusula de revisión en 2023 para tomar las medidas oportunas para alcanzar esa cifra o incluso superarla.

En el trayecto de la Unión Europea hacia la integración de las energías verdes han acordado establecer otros objetivos concretos. Entre ellos, que en 2030 al menos el 14% del combustible usado para transporte sea público o privado proceda de fuentes renovables.

La transición energética hacia el uso preferente de energías renovables ofrece ventajas importantes a la economía, los ciudadanos e incluso los gobiernos. Entre ellos el ahorro económico de las familias y empresas, haciendo a estas últimas más competitivas. Y la mayor calidad del aire que no solo beneficia a la salud y calidad de vida de los ciudadanos, sino que también ahorra costes en sanidad a los gobiernos de los distintos países que conforman la Unión Europea.

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Un enfoque racionalizado y organizado de la Unión Europea

La hoja de ruta establecida por la Unión Europea precisa del trabajo en cada uno de los países miembros para su desarrollo e implantación, cumpliendo con los acuerdos firmados.

La percepción de los ciudadanos de la necesidad de emprender la transformación energética y la acción de los gobiernos de los diferentes países es dispar. Mientras en países como Finlandia, Letonia y Suecia las cuotas de energía verde son del 30%, en otros como Luxemburgo y Malta aún son del 5%. La brecha entre unos y otros es abismal. Pero eso solo indica que los más atrasados tendrán que hacer un esfuerzo mayor en los próximos años para cumplir con lo establecido por la UE.

En países como España ya se está trabajando por un ministerio u otros estamentos que dirijan la transición ecológica en la que la preferencia de las energías verdes respecto a las procedentes de fuentes no renovables sea parte destacada.

Para facilitar esta transformación tanto gobiernos nacionales como la UE pueden y deben tomar medidas concretas en los distintos campos de actuación necesarios para lograr los fines requeridos. De hecho, antes del 31 de diciembre de 2019 cada país miembro de la UE debe presentar un plan en el que establezca las medidas concretas a tomar para los 10 años siguientes a fin de cumplir con lo acordado en esta materia. Y también deberá presentar nuevos planes al cabo de esa fecha.

Cómo vemos la transición ya es una realidad en camino en la UE. ¿Pero crees que los planes y objetivos son lo suficientemente ambiciosos como necesitamos los usuarios y el planeta? ¿Qué medidas crees que deberían tomar los gobiernos nacionales como preferentes para cumplir con estos objetivos?

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